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miércoles, 16 de abril de 2014

Cosas Que No Funcionan: Increpar al Maltratador


Un tema tan candente como la violencia de género siempre es delicado de tratar por el grado de responsabilidad social que se desprende del mismo. Pese a ello creo necesario tener que advertir un hecho: La mal mencionada teoría de la tolerancia cero, en contra de lo que nuestra intuición/emoción pueda creer, no es eficaz y además existe base teórica para predecir que puede en ocasiones tener efectos criminógenos.


La tolerancia cero se trata de un enfoque de la política de seguridad ciudadana que se centra en castigar de forma contundente e inmediata cualquier acto delincuencial.  Su origen estadounidense, se enmarca dentro de la teoría de las ventanas rotas, teoría que fue nacida a raíz de la búsqueda de soluciones para los barrios de las grandes ciudades que debido a su deterioro facilitaban la existencia e incremento de los delitos. De una forma tergiversada y a modo de eslogan pegadizo ha llegado a nuestra particular política criminal y en concreto se ha adueñado del enfoque preventivo en materia de violencia de género. Materia dominada básicamente por la realización de campañas publicitarias, como única medida relativa a la prevención primaria, es decir, aquella prevención que se destina a la concienciación de toda la población en general, y no solo a víctimas o población en riesgo.


Uno de los ejemplos más representativos de esta conjunción de este particular enfoque y  las campañas destinadas a prevenir la violencia hacia las mujeres es el siguiente anuncio:

 
El mensaje principal se centra en encararse al maltratador, en amedrentarlo mediante la humillación, el rechazo público y el aislamiento social. Pero, ¿impide eso que se produzcan nuevos episodios de violencia? Las cifras evidencian día a día que no. Pero parece que ver este tipo de mensajes increpantes alivia nuestro impulso reactivo que se despierta de forma natural al percibir la vulnerabilidad de las víctimas. Es gracias a la aceptación social y no a que se consigan buenos resultados, por lo que se mantienen las políticas de “tolerancia cero” en este tipo de anuncios.


Es cierto también que no hay soluciones totales, y más en temas tan complejos como el presentado, pero precisamente por eso, es por lo que es fundamental evaluar la efectividad de las medidas criminológicas y no conformarnos por que simplemente exista buena intención en el acto. Debemos utilizar el análisis empírico, de algo ha de servir entender las causas del maltrato doméstico y estudiar que razones originan y mantienen la violencia contra la pareja. Precisamente por todo ello, existe una opinión contraria a mantener un enfoque increpador y atacante hacía el maltratador. Tampoco se trata de justificarlo, ni olvidar su responsabilidad; para ello estarán las respectivas sanciones penales, en las que no entraremos. Lo fundamental aquí, es que estamos abordando el tema desde una perspectiva que NO  FUNCIONA, que no es eficaz para prevenir la violencia machista.

¿Porqué no es útil?


No solo las cifras nos demuestran la inefectividad de estos planteamientos, sino que el propio estudio de la problemática nos indica las pocas opciones de obtener resultados positivos por esta vía.

Si se analiza el perfil del maltratador doméstico, vemos que nos encontramos ante personas con un alto grado de frustración, baja autoestima y poca capacidad de contención. A su vez, suelen estar fuertemente aislados socialmente y ello retroalimenta los problemas individuales que se concentran en el individuo. Por ello las campañas que responden de un modo tajante a la increpación y el rechazo absoluto al maltratador, acaban teniendo un efecto potenciador de aislamiento, hecho que aumenta  la frustración y en consecuencia, el riesgo de agresión.

Además si volvemos al ejemplo videográfico, se observa cierta agresividad en la forma en la que se emite el mensaje. Es un rasgo que solemos encontrar en estas campañas, y es totalmente comprensible, si se afirma que ha sido creada desde el ataque directo y verbal al maltratador, si en el anuncio se pretende materializar la rabia que despierta la violencia de género. Pero ello no facilita en ningún caso que el agresor reduzca su grado de violencia, al contrario la agresividad llama a más agresividad. Pensémoslo, si a alguien con un temperamento inestable, difícil de manejar, que probablemente abuse del alcohol, y que maltrata a su pareja de forma habitual, ¿en qué medida le va a servir que se le hable en tono tajante y agresivo? En mi opinión, es igual que golpear un enjambre de abejas agitadas. 

Por tanto debe tomarse consciencia de que no basta con la buena intención, ya que toda medida no contrastada, no solo puede ser inocua a la resolución del problema, sino que puede tener efectos criminógenos y aumentar el riesgo que se pretende reducir.


¿Qué alternativas se proponen?

El enfoque principal que se ha de buscar en este tipo de medidas publicitarias es que la mujer reaccione, que ponga límites y que sea ella misma el principal control. La razón fundamental se debe sobretodo porque sabemos que aproximadamente la mitad las víctimas encarnan un perfil que interiorizan esa posición y se mantienen en silencio. De hecho al observar las muertes sucedidas, en la gran mayoría no existía denuncia, ello nos explica, que son casos que han quedado fuera de la posibilidad de actuación y por tanto, pese a que el objetivo final es cambiar la percepción social y el machismo, no es menos utópico considerar que es un efecto de muy largo plazo, y por ello ha de incitar a que las mujeres pongan en conocimiento los hechos a las autoridades y entidades  destinadas al efecto.

A modo de ejemplo siempre me gusta poner las campañas publicitarias de Vicky Form, una marca de ropa interior femenina. En dichas propagandas, bajo el eslogan "el poder lo tienes tú" se recalca el fortalecimiento de la mujer y la concienciación de ésta para evitar y poner límites al eventual maltrato que pueda sufrir por parte del hombre. Sin entrar a cuestionar la ética de la susodicha marca, es curioso como una institución alejada de la política criminal, consigue crear campañas publicitarias, en materia de prevención, más próximas a la realidad y con un mayor efecto de concienciación de las mujeres, que todo el conjunto de campañas emitidas desde las instituciones públicas. 



Ha de quedar claro que centrarnos en dirigirnos a las mujeres, no trata en ningún caso de culpabilizar a la víctima sino de mantenerla en alerta a que signos machistas que no debe consentir y sobre que conductas debe tomar consciencia para no acabar confundiendo el amor o la necesidad de sentirse querida, con el paulatino control i aislamiento; dinámica característica del maltrato en la pareja.

Identificar y alertar sobre las señales que efectúa una relación peligrosa forma parte de entender la causa del problema, de ser conscientes de lo que ocurre para que, todavía a día de hoy, mujeres jóvenes e independientes queden atrapadas en el un ciclo de violencia machista. En ningún caso se responsabiliza a la víctima de lo que el agresor realice, sino que se busca potenciar su capacidad de reacción, que se mantenga alerta, sobretodo en los pequeños detalles que aproximan poco a poco a la dominación doméstica, y que muy a menudo pasan desapercibidos hasta que la violencia física aparece.

¿Qué tendencia hay en la actualidad?


Si tomamos como referencia la última campaña emitida desde el gobierno, se advierte un cierto cambio de enfoque, en el que la advertencia y apoderameinto de la víctima está más presente que en las anteriores, pero todavía se sigue sin abandonar el erróneo careo con el maltratador. 

En este ejemplo, los dos primeros casos siguen por la vía inoperativa de intentar transmitir al maltratador algún tipo de mensaje, mientras que en el último caso ya se busca el instigar a la mujer a ser consciente de su situación. El último de los casos sería el más adecuado a la alternativa propuesta, ya que tiene como objetivo empoderar a la mujer a que denuncie, hecho fundamental, como se ha explicado anteriormente. Pese a que en el segundo caso parece que el mensaje también va destinado a dar fuerza a la mujer, creo que para alguien que ya le han puesto la mano encima y tiene la voluntad diezmada no basta con ello; se sigue sin empatizar correctamente con la problemática. Además volvemos a esa forma de hablar tendente a la agresividad que no facilita nada la resolución de los episodios de maltrato. 




Si bien es cierto, que cada vez más hay un mejor conocimiento de la violencia machista, las campañas preventivas no mejoran de forma sustancial, se siguen rotulando bajo esa inoportuna frase “ante el maltratador tolerancia cero”, como si de una materialización del clamor popular se tratara, verbalizando emociones de rabia e indignación que, por mucho que nos cueste, hemos de dejar a un lado si lo que queremos es optimizar los resultados de dichas medidas preventivas. Hemos de resistirnos a la respuesta visceral y sucumbir a la investigación empírica y tomar en consideración los datos que nos ofrecen las ciencias sociales para entender cual es la mejor manera de intervenir. Es el único modo de ser profesionalmente efectivos. 


jueves, 30 de enero de 2014

El Impacto Criminal de la Crisis Financiera II

Desde que la crisis financiera extendió sus efectos en nuestro país, hemos presenciado diferentes impactos en el terreno de la criminalidad. El más visiblemente precoz fue que pese a existir una reducción de la delincuencia general (a la vista de los datos oficiales), se producía un incremento del número de delitos contra la propiedad. A este respecto ya se hizo una aproximación interpretativa en un post anterior, que ahora, un año más tarde veo la necesidad de complementar, no porque dicha tendencia se mantenga, que lo hace, sino porque se observan nuevas consecuencias criminógenas derivadas de la actual crisis económica.


Por un lado puede afirmarse que aumentan los delitos contra la hacienda pública, en concreto los relacionados con el fraude fiscal. Los últimos datos del equipo técnico del Ministerio de Hacienda establece que desde 2008 el dinero negro en nuestro país ha aumentado de forma exponencial (15.000 millones de €/año) Este fraude fiscal globalizado se debe mayoritariamente a la gran existencia de la economía sumergida que parece justificarse con la reducción de los beneficios económicos a consecuencia de la crisis financiera. Parece que eludir el pago de impuestos es una práctica que encaja a la perfección con los tiempos de recesión económica pero no está exenta de consecuencias. La merma de recaudación tributaria afecta a la reducción de las ayudas asistenciales que se deben cubrir como Estado, cada vez menos Social que somos y de los servicios cada vez menos públicos, dilapidados en los últimos tiempos por parte de los políticos “mangantes” de turno, a los que cada vez les quedan menos arcas públicas que saquear. Además cabe advertir que la mayor parte de este tipo delictivo no la aglutinan ciudadanos medios al mando de profesiones liberales (pese a que se atisba una tendencia creciente de este tipo de prácticas) sino que está en manos de grandes corporaciones y empresarios que, no en pocas ocasiones, están fuertemente vinculados con el poder político y económico, hecho que todavía los hace más imparables. 


En otro ámbito, radicalmente diferente como es la violencia de género contra la mujer, también se empieza a corroborar una desastrosa consecuencia de la actual crisis.  Recientemente se han publicado algunos datos en referencia a este tipo de violencia y todos parecen indicar que hay un descenso generalizado de las denuncias, tendencia que no parece coincidir con los datos referentes a los casos conocidos, ya que el número de violaciones y homicidios a manos de la pareja sentimental han aumentado en este último año. Este hecho evidencia un macabro efecto de la crisis: el aumento de la llamada cifra negra; es decir, se aumenta la invisibilidad del maltrato puesto que se producen más casos que pese a darse en la realidad, no son conocidos por las estadísticas oficiales. La razón de ello la encontramos al analizar los factores que nos explican el porque la mujer víctima del maltrato persiste en esa relación truculenta. Entre otras causas,  vemos que la carencia de medios económicos para subsistir de manera autónoma es en muchas ocasiones un factor determinante. Pensemos que el perfil de víctima predominante es el de una ama de casa que carece de autonomía económica. Esta falta de oportunidad y de independencia apaga las expectativas de las víctimas al plantearse el abandonar el círculo de violencia, hecho que incrementa la invisibilidad del problema. El silencio de la mujer víctima lleva a potenciar la mala interpretación de esa actitud como una especie de conformidad sobre la agresión. El agresor percibe que su conducta violenta no es tan grave o incluso que no existe y ello entorpece el poder fijar una dinámica resolutiva en este aspecto. 


Además de lo anterior, las mujeres siguen aludiendo una falta de efectividad por parte del sistema jurídico y asistencial, que no permite ofrecer una ayuda completa ni una efectiva protección. Desde la criminología sabemos que muchas de las problemáticas sociales requieren más intervención que el limitado sistema judicial; dar a conocer ese hecho y proponer mejores alternativas es una de las tareas que debemos imponernos en los próximos años. Pero debemos contar paralelamente con el trabajo asistencial a las víctimas que fue notablemente reforzado a raíz de la LO 1/2004 y el cual ha ido creciendo progresivamente  hasta el momento. Ahora parece que estamos en un periodo delicado, en el que los ingresos públicos disminuyen propiciando el freno a los recursos destinados a tal efecto. Craso error! Parece olvidarse que la problemática observada es tan solo la punta del iceberg, el gusano que evidencia la putrefacción interna de la manzana; y es por ello que debería ser un ámbito en constante evolución que nos permitiese avanzar en su conocimiento, ampliar los campos de actuación y mejorar la efectividad de las soluciones propuestas.

viernes, 8 de marzo de 2013

Obras Criminológicas III "Te doy mis ojos"



La violencia doméstica, y en concreto la de género, es uno de los temas que más preocupación suscita en la sociedad española. Por ello, no es de extrañar que sea un tema recurrente en las distintas creaciones artísticas, ya sea en el cine, la literatura o la música.  Al final del artículo podréis consultar todo un listado de libros, canciones y películas relacionadas con el maltrato machista, pero hay una obra que merece la pena ser destacada, y es sin duda el film “Te doy mis ojos”.

La película de Icíar Bollaín es una explicación exacta del truculento ciclo en el que se ve sumergida una víctima de violencia de género. De hecho, todas las asociaciones de mujeres maltratadas coinciden en catalogarla como la película, que a día de hoy, mejor refleja esta realidad. Como dato curioso, es interesante destacar que muchas de las mujeres que han visto la película y que ha su vez habían sufrido episodios de maltrato, les ha costado mucho tiempo ver con otros ojos a Luís Homar que encarna de forma espléndida el papel de maltratador, hasta el punto que les resultaba creíble que él fuera un ser idéntico al agresor, que una vez amaron y que tan mal se lo hizo pasar. 

Pero más allá de alabar la perfecta descripción que brinda la película sobre los diferentes perfiles partícipes en el maltrato  o el cuidado análisis que se hace de la problemática, mi intención es dar a conocer un hecho que los psicólogos han destacado de tremenda utilidad para el tratamiento de las víctimas: Explicar y hacer entender la dinámica del maltrato a la persona que lo sufre, resulta potencialmente efectivo. De hecho, se establece como el primer paso del auxilio victiminológico.

A pesar de que la película es del 2003, lo que nos cuenta no es algo nuevo. El ciclo de la violencia doméstica ya fue explicado en 1979 por la psicóloga forense Leonore Walker que lo categorizó en tres fases que se repiten una y otra vez lo que comporta una revictimización constante:

  • En un primer momento tenemos la fase en la que el trato es correcto, incluso agradable, pero en el que empieza a existir una acumulación de tensión y el ambiente se torna delicado. El agresor empieza a mostrarse irascible, va poco a poco mostrando su cara más perversa con pequeños detalles de poder y control sobre la pareja, mientras que ésta empieza a experimentar un clima de “walk on egghells” (caminar sobre cáscaras de huevo) La víctima está con un alto grado de vigilancia sobre lo que dice y hace para no molestar y con ello intentar no despertar a la bestia.
  • Inevitablemente ya sea porque la sopa está fría, porque no se ha contestado al teléfono o porque se ha puesto una falda corta, la tensión acumulada desencadena en una violencia física, en un maltrato grave y concreto contra la integridad física.
  • Una vez ha pasado la fase aguda de maltrato tiene lugar la llamada “luna de miel” La víctima por lo general adopta una posición de distancia y el agresor calmado, intenta recuperarla pidiéndole perdón, prometiendo que no volverá a ocurrir, que todo cambiará... Ésta es la fase más perversa del ciclo ya que es la que va invulneravilizando al sujeto maltrato que considera que un cambio es posible, pero solo hace que provocar la revictimización del maltratado, que acaba entrando de nuevo en este círculo vicioso.

Hemos de pensar que en muchos de los casos, la víctima no es consciente del remolino sin fin en el que  está inmersa y esto es debido al tipo de sinergia que se crea sobretodo por la fase de luna de miel que es lo que más trastoca la toma de decisión. La película muestra de forma clara y detallada, en sus casi dos horas de duración, este ciclo de violencia y por ello la hace tan útil como instrumento para la concienciación para las víctimas. 

Pese a todo, y como ya se ha hecho referencia, contamos con un gran legado creativo sobre está temática. Como broche final expongo una pequeña recopilación de obras:






Novelas
- Algún amor que no mate de Dulce Chacón
- …con locura de Sylvain Ricard
- La segunda mujer de Luisa Castro
- Roseanne de Per Wahlöö y Maj Sjöwall
- Quiereme bien: Una historia de malos tratos de Rosalind B. Penfold
- Un asesinato piadoso de José Maria Guelbenzu
- Palabras envenenadas de Maite Carranza




Canciones
- Un extraño en mi bañera (Ana Belén)
- Salir corriendo (Amaral)
- Luka (Suzanne Vega)
- No dudaría (Antonio Flores)
- Ángel de amor (Maná)
- Malo (Bebe)
- Bondad o malicia (Falsa Alarma)
- María (Pasión Vega)
- El final del cuento de hadas (El chojín)





Películas
- Madame Brouette de Moussa Sene Absa (2002)
- Nunca más de Michael Apted (2002)
- Solo mía de Javier Balaguer (2001)
- Él de Luís Buñuel (1953)
- Antigua vida mía de Héctor Olivera (2001)
- Celos de Vicente Aranda (1999)
- No sin mi hija de Brian Gilbert (1990)
- El color púrpura de Steven Spielberg (1985)
- Durmiendo con su enemigo de Joseph Ruben (1991)